Hoy en infonomía me han sorprendido con un interesante artículo sobre Stenop, una nuevas gafas diseñadas por Nacho Martí y pensadas para los países del tercer mundo.
Son una gafas sin cristales basadas en visión estenopeica que es algo que suena muy raro pero que todos los miopes conocemos perfectamente y que consiste en que al mirar por un agujerito pequeño, vemos bien. Esto es debido a que sólo dejamos pasar los rayos de luz que van perpendiculares a nuestra retina y no dejamos pasar a los oblicuos que son precisamente los que nos causan a los miopes que se nos desenfoquen las imagenes. Esta gafas sin cristales tienen una cubierta llena de agujeritos que genera este efecto de forma masiva y pese a que no son ni mucho menos una solución perfecta, resulta que su fabricación cuesta 0,20€ así que se hace evidente que sin ser perfecto facilitaría la vida a un montón de gente y el estudio a millones de niños.
He leído el artículo y me ha parecido una iniciativa interesante y, a la vez, me ha removido algo en las entrañas. Algo entre la envidia y la vergüenza por lo poco que hacemos desde la iniciativa privada por el tercer mundo.
Tenemos por naturaleza insolidaria la tendencia a pensar que este problema no es nuestro. Que para superar los problemas del tercer mundo ya están los gobiernos (jajajaja) y las ONG's y la Iglesia y como cada año doy unos eurillos a alguna ONG pues que ya pago mi "impuesto revolucionario" para arreglar el mundo y libero mi conciencia de esa pesada carga.
Esto que nos suele pasar a las personas, es aún peor con las empresas porque la solidaridad es completamente contraria a su misión principal natural que es la de ganar el máximo dinero posible para sus accionistas y por eso, iniciativas como la de Nacho Martí de dedicar su talento para este tipo de causas me remueven las entrañas con esa mezcla de envidia y vergüenza porque pese a que en ATRAPALO hacemos cosas como Teaming y damos publicidad a todas las iniciativas de ONG's que nos lo solicitan, siempre he pensado que deberíamos hacer mucho más.
Creo sinceramente que hasta que la inicitiva privada no enfoque en la resolución de problemas del 3er mundo, la solución seguirá muy lejos y creo que para que la iniciativa privada se ponga en marcha, también deberíamos premiar nosotros los consumidores a estas empresas convitiéndolas en nuestra favoritas.
Por ejemplo, si General Optica se pone a fabricar las gafas de Nacho Martí y a distribuirlas por el tercer mundo, ya sé dónde tengo que ir a comprar mis próximas gafas.
1 comentarios:
¡Genial!
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